viernes, 4 de abril de 2014

Creatividad, creativity, kreativität, créativité...

¿Es cierto que las escuelas matan la creatividad? ¿Nos estamos convirtiendo en robots? ¿En la actualidad sólo importa el número de títulos que poseas?... Como éstas, existen otras tantas preguntas sobre la educación en la actualidad. 

Este vídeo, de un conocido educador, escritor y conferencista llamado Ken Robinson, nos invita a reflexionar sobre el tema.


Antiguamente, se le daba igual importancia a las asignaturas de ciencias, a las asignaturas de letras y a las asignaturas de arte. Sin embargo, parece que hoy en día estás menos cualificado si te decantas por especializarte en la tercera opción. ¿Es que no vale lo mismo un buen arquitecto que un buen bailarín? ¿Es que su futuro va a ser más desgraciado? 

Bueno, en mi opinión ambos valen lo mismo. Todos y cada uno de nosotros somos especialistas en algo, y nosotros, como futuros educadores, no debemos reprimir los gustos o las cualidades de ningún alumno, sea cual sea. Al contrario, nuestro trabajo es fomentar su desarrollo, dejar que los alumnos experimenten y descubran su camino, y no "encaminarles" hacia nada. La creatividad es importantísima, y sobre todo en los primeros años de edad.

Las artes son tanto o incluso más importantes que cualquier otra materia. Ahí es donde nace todo: la imaginación, la creatividad, la personalidad individual, la expresión de los sentimientos... esas son las cosas que realmente "hacen" a la persona. Ahí radica la importancia de educar. Lo que nos tiene que quedar claro es que no sólo "enseñamos", sino que "educamos".

¿Cómo podemos mejorar este ámbito en la escuela?

Bueno, yo no soy ninguna experta. Pero sí que sé que esto debe cambiar. Empecemos con pequeños cambios... ¡innovemos!

¿Por qué no, en vez de sentar a los niños en sus sillas desde que son bien pequeñitos a hacer fichas y más fichas, les brindamos un espacio de lectura? Y claro, su consiguiente tiempo de lectura. Me parece algo fundamental. La lectura les hace volar a otros mundos, desarrolla su imaginación, les ayuda a superar sus miedos, les divierte y les entretiene, aumenta su vocabulario y... por supuesto, ¡aprenden! Dejemos de pensar que contarles un cuento a los niños no hace otra cosa que entretenerles y debería ocupar el tiempo de descanso. 


La creatividad debe ser entendida como la capacidad de una persona para tener la mente abierta a cualquier situación, la facilidad de entender y afrontar los problemas, de resolverlos... y, sin irnos más lejos, ¿no creéis que un niño se enfrentará mejor ante un problema si ha visto que su héroe de cuento favorito puede resolverlo?

Y no sólo me refiero a la lectura, sino a las artes plásticas y visuales, a las que tampoco se les da mucha importancia... 

Así que, en resumen... ¡invitemos a los niños a "formarse como personas", y no como meros "seres de conocimiento"!



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